BALAK

En esta parashá se narra que Balak, Rey de Moav, quiso combatir al pueblo de Israel, no militarmente, sino a través de la fuerza de la palabra.

El pueblo viajaba hacia la Tierra de Israel, y para poder llegar a la ribera del Jordán, y Jericó, que era la primera ciudad que tenían que conquistar, debería atravesar varias naciones.

Moshé se aproximó a Bashán y le dijo a su Rey Og “…déjanos pasar, no vamos a beber tu agua, no vamos a comer tu comida, solamente necesitamos atravesar tu tierra para aproximarnos hacia el rio Jordán y así poder llegar a la Tierra de Israel”. Og contestó a Moshe “…no os vamos a dejar pasar; y si a pesar de eso queréis pasar os haremos la guerra…”.


Moshé no tuvo otra opción que hacer la guerra con Bashán para aproximarse al Jordán, y así empezar a cumplir la orden de conquistar la Tierra de Israel.

Posteriormente, también pasó lo mismo con Sijón, el Rey de los emoritas.

Ninguno de estos pueblos dejaron pasar al pueblo de Israel, y además los combatieron militarmente.

Cuando Israel llega a Moav, su Rey Balak podría haber pensado “…si el pueblo de Israel solo pide atravesar, vamos a dejarlo pasar…”; pero en cambio no los dejo pasar, y lo que pensó fue…yo no tengo el ejercito que tiene Bashán, ni Edom, ni los emoritas, etc, y si ellos, que son mucho más poderosos no han podido detenerlo, yo tampoco voy a poder, así que ¿Dónde reside la fuerza de Israel? En su líder Moshe, y su fuerza es la palabra. Por tanto, tengo que buscar una persona de la misma categoría para que los pueda combatir a través de la palabra.

Y Balak, Rey de Moav, mandó consejeros a Bilham, para maldecir a Israel. Bilham le contesta que no puede ir según su propio criterio, sino que antes tiene que preguntar a D-s “…yo soy un enviado de D’s si él me permite maldecir, yo maldeciré…”.

D-s le dice a Bilham “…no maldigas a este pueblo porque es bendito…”. Mientras el pueblo de Israel cumple la voluntad de D-s, esta elevado espiritualmente y tiene un blindaje que impide al enemigo derrotarlo. Bilham, le contesta a los enviados “…no puedo ir…”.

Balak vuelve a mandar nuevamente otros enviados de mayor categoría para convencer a Bilham, para que venga a maldecir a Israel. Pensando que es un problema monetario le ofrece más dinero.

Bilham se empeña en querer ir y D-s le dice “…si tu quieres ir ve; pero tienes que limitarte a lo que Yo te diga…”.

Bilham acude a la llamada y le pide a Balak que construya siete altares, y que en cada altar sacrifique ofrendas, y así poder maldecir al pueblo de Israel. Bilham intenta maldecir, pero lo que hace es bendecirlo.

Balak enfadado le dice a Bilham “… ¡Te traje para que maldijeras, y en cambio tú los estas bendiciendo! Si vas a seguir bendiciendo es mejor que te marches…”. Bilham le responde antes


de marcharse, no puedo maldecirlo. El pueblo de Israel esta blindado espiritualmente, y por más que yo intente la maldición no llega…”.

Esto se asemeja a una persona sana que va a un hospital, los virus y las bacterias, no le afectan. No obstante, si la persona está débil, y tiene su sistema inmunológico bajo, estas bacterias y virus si le pueden dañar.

El mal existe y quiere atacar, pero si la persona se blinda a nivel espiritual, este blindaje le protege. Y este es el mensaje que nos quiere enseñar esta parashá, la fuerza del pueblo de Israel está en la espiritualidad, y si este se fortifica aunque el enemigo quiera dañar o destruir no puede.

Bilham antes de marcharse le da un consejo a Balak: “…la única forma de vencer al pueblo de Israel es hacer que descienda espiritualmente. Así que si quieres tener éxito en la lucha contra este pueblo tienes que quitarle su blindaje, haciéndoles caer espiritualmente…”.

El Midrash explica que Bilham ideó un plan, y se lo comunico a Balak “…hay que instalar tiendas alrededor del campamento de Israel que vendan ropas muy baratas. Las dependientas serán ancianas, pero dentro habrá mujeres jóvenes. Cuando los hombres de Israel vayan a comprar la ropa, las mujeres jóvenes los tentarán, los harán caer en la prostitución y en la idolatría de Baal Peor, y así el pueblo de Israel perderá el blindaje, y en ese momento vas a poder derrotarlo…”.

El plan de Bilham tuvo éxito, y esto provocó una epidemia y una mortandad de veinticuatro mil personas hasta que apareció Pinjás, y con un acto de rigor, consiguió detener la epidemia.

Pinjás vio que un príncipe de la tribu de Shimón estaba con una princesa de Midián, provocando a Moshé, tomó una lanza y los atravesó a ambos. El pueblo reaccionó y paró su conducta de prostitución. A partir de ese instante cesó la epidemia.

Si queremos protegernos, la única solución es fortificar nuestro blindaje espiritual.


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