Ki Tavó

Esta parashá siempre se lee en el mes de elul, que es el mes previo a Rosh Hashaná, en ella aparecen todo tipo de advertencias, así como las consecuencias que se van a derivar para el pueblo de Israel si cumple o incumple los preceptos de la Torah.

Si el pueblo de Israel es fiel a los preceptos y al pacto que adquirió en el Monte Sinaí “…cuando entres en la Tierra de Israel el pueblo tendrá bendición, prosperidad, seguridad en su Tierra…”; en cambio, si el pueblo incumple con el compromiso vendrán todo tipo de acontecimientos negativos.

Lo que nos enseña la Torah es que cuando vemos las consecuencias que se derivan de un acontecimiento negativo, podemos entender la gravedad de lo ocurrido. Se puede ilustrar con un ejemplo: imaginemos que ha explotado una bomba y ha destruido un edificio. Cuando alguien pasa por ese lugar, y observa las dimensiones de la destrucción, puede comprender la cantidad de carga explosiva que han utilizado.

De la misma forma, cuando leemos la Torah y vemos las consecuencias tan negativas que tiene el incumplimiento, tomamos consciencia de la importancia que el cumplimiento tiene, y la repercusión que tienen nuestras acciones.

Lo podemos entender mediante un ejemplo: cuando una persona compra un coche, el vendedor le dice que tiene que cambiar el aceite cada diez mil kilómetros. Pasan los diez mil kilómetros y sigue viajando hasta se quema el motor, y el hombre enfadado acude al vendedor y le dice: “…fíjese usted. Un coche nuevo, que ni siquiera tiene un año y ya tiene el motor quemado”. El vendedor le contesta: “…esto es la consecuencia de la mala utilización del coche”.

Al igual que D’s estableció unas leyes físicas en el Universo, también fijó unas leyes metafísicas. Por ejemplo, la electricidad, si conectamos a un enchufe un aparato es buena, pero si introducimos los dedos en el enchufe nos electrocutamos, todo depende del uso que se hace.

Toda esta descripción de las consecuencias positivas y negativas, las leemos en el mes de Elul, que es el mes previo al Día del Juicio(de Rosh Hashaná) para que la persona tome consciencia de la importancia que sus acciones tienen, y se arrepienta de todo lo negativo que ha hecho durante el año pasado.

La palabra Teshuvá, en hebreo se traduce como arrepentimiento, pero el significado etimológico es “retorno”. Cuando una persona ha hecho una mala acción, tiene que retornar al momento anterior de cometer esa acción y arrepentirse para poderla borrar de su película existencial, ese acto negativo.

Durante este mes de Elul, verificamos las acciones negativas que hemos realizado para borrarlas y presentar delante de D’s nuestra película totalmente rectificada.

Para poder hacer teshuvá hay dos puntos fundamentales:

1. Que la persona sienta el daño que genera un mal pensamiento, o una palabra negativa ó una mala acción.

2. Que entienda la pérdida y la caída espiritual que le suponen las transgresiones.

Y esta es la finalidad por la cual la Torah nos describe en esta parashá todas esas consecuencias positivas y negativas, para que tomemos consciencia de la repercusión que cada acción tiene, en nuestra alma, y podamos reparar los daños cometidos.

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